lunes, 17 de noviembre de 2014

La Gastronomía en Tlaxcala.

El extenso universo de platillos tlaxcaltecas consiste en una larga lista de nombres en náhuatl o en mexicanismos que esconden tanta variedad como condimentos: tlatlapas, xocoyoles y nopalachitles, hasta el huaxmole, el texmole y el chilatole; pasando desde luego por los conocidos escamoles, los tlatloyos, los huauzontles y el huitlacoche. Qué sería de muchas de estas recetas sin ese elemento exótico que brindan los insectos a en cada platillo tradicional: los xahuis o gusanos del mezquite, los gusanos y picudos del nopal, las hormigas mieleras y los gusanos de laguna. Pruébate el traje y la piel de un pueblo nómada que padeció hambrunas debido al bloqueo comercial del gran imperio mexica y que tuvo que alimentarse con el producto de la tierra, inclusive de algunas especies de insectos que debían ser masticados vivos.
La cocina tlaxcalteca está dividida en dos regiones: el norte, cuyo eje es el maguey, es decir, La Barbacoa (carne de borrego condimentada, envuelta y cocida en pencas de maguey), mixiotes (carne envuelta con la cutícula de las mismas pencas), aguamiel y pulque, chinicuiles o gusanos rojos de la raíz y meocuiles o gusanos blancos de las pencas; las flores del maguey o hualumbo y el quiote o tallo.
En la región sur imperan los tamales, los moles y las verduras. Como en la mayor parte de México, en Tlaxcala la comida puede ser cotidiana, festiva o ritual: la primera no desmerece por su sencillez; la festiva atiende asuntos sociales que giran alrededor del ciclo de la vida –bautizos, bodas y funerales–, y la ritual está estrechamente vinculada a las celebraciones patronales de los pueblos.